Valores de nuestra organización: Son aquellos principios que conforman el marco de referencia sobre
nuestra forma de enfrentar diversas situaciones y que nos orientan
en el desarrollo de nuestro estilo para conseguir los objetivos, tanto
personales como organizacionales. Los valores compartidos en una Organización proporcionan un sentido de identidad, de pertenencia,
imprimen un carácter propio a las personas que trabajan al interior de
dicha Organización.
Estos valores en la medida que se traducen en
prácticas recurrentes se constituyen en una piedra angular dando
coherencia a las decisiones que se toman al interior de la Organización.
Como parte de la cultura, toda Organización es guiada por valores que ella misma define y explicita, los cuales constituyen la esencia de la filosofía
de conducción de la empresa.
Los valores son los lineamientos que determinan el cómo la empresa desea
cumplir con su misión.
Es importante tener una cultura organizacional sana,
y un buen signo de esto radicará en la congruencia que exista entre la
explicitación de los valores de la organización y la conducta diaria de sus
miembros. Para CRP es imprescindible que estos valores sean vivenciados
con pasión, con alegría y con humanidad. Es decir, sintiendo la empresa como
propia, queriéndola y estando dispuesto a hacer los esfuerzos necesarios para
lograr el éxito.
Es por lo anterior que los valores deben estar presentes en nuestras prácticas
de gestión; debe existir una congruencia entre la declaración de los valores y las
acciones de las personas; debe haber congruencia de valores entre las diferentes áreas de la empresa.
Los líderes de la empresa, junto con personificar los valores, deberán otorgar a los
demás miembros de la Organización recompensas y sanciones que estimulen o
desalienten conductas congruentes o desviadas con los valores compartidos.
La explicitación de los valores debe ser percibida por los miembros de la Organización, como una posibilidad de construcción de futuro en forma integrada, coherente y
exitosa, y no como una coerción que limita sus espacios de libertad y desarrollo
personal. Los valores no son una cosa, un objeto que alguien pueda fácilmente
identificar. De una u otra forma, es posible tener interpretaciones diferentes de
cada uno de ellos según la historia personal y social.
De allí emerge la necesidad como Organización de definir y explicitar esos valores.
Esto significa el concordar en una serie de distinciones que nos permitan reconocer
cuando un valor está presente al interior de la Organización.
Como Organización nos hemos dado un conjunto de valores, que no pretende ser
exhaustivo, pero que como un todo constituyen el marco de referencia que queremos construir:
Trabajo en equipo: Es el valor que asignamos al aporte que el otro agrega al trabajo que yo hago
al trabajar en conjunto. Es el valor que asignamos al reconocimiento por parte
de otros de la individualidad, de la heterogeneidad, de la diversidad de formas de
sentir y pensar, de la creatividad, del respeto por el otro.
Al reconocimiento que, el trabajo mancomunado provoca un intercambio y una
sinergia que enriquece, una transmisión de conocimientos y creencias, y una mayor
efectividad en el logro de los objetivos personales y organizacionales.
Lo anterior trae como consecuencia ser capaces de trabajar en forma honesta,
profesional, motivada, comprometida, con confianza, humilde y solidaria en el
diseño de un futuro conjunto. Supone estar dispuesto a ceder espacios de
poder e interés personal en pos de los objetivos del equipo de referencia.
Honestidad y Probidad: Es el valor que reconocemos, por una parte, como aquellos principios que nos
dan
coherencia, veracidad y paz en nuestras acciones; es decir, es la congruencia
entre el pensar, decir y actuar respecto de nosotros mismos.
Dentro de la honestidad, se valora la franqueza, la búsqueda permanente de la
verdad, la capacidad y libertad para expresar lo que se piensa o se siente
acerca
de
otra persona o de una situación determinada, con una intención beneficiosa y
no de
daño. En cambio la pose, el engaño, la hipocresía, la apariencia o el intentar
impresionar lo que no se es, son acciones antitéticas con este valor.
Por otra parte, nos referimos por probidad a aquellos principios y acciones
relacionados con la sociedad más amplia, con la legalidad vigente y con prácticas
sociales comúnmente aceptadas; es decir, esto se traduce en, por ejemplo, no robar
bienes ajenos, no mal usar los recursos disponibles o utilizarlos para fines distintos
a aquellos por los cuales fueron puestos a nuestra disposición.
Responsabilidad: Es el valor que asignamos a la capacidad de las personas de comprometerse y
de cumplir las promesas que hacen a entera satisfacción del otro. Esto es, a
cumplir en forma autónoma y auto-disciplinada de acuerdo a sus capacidades
con los requerimientos de su trabajo, con los horarios, los plazos, los recursos
y las tareas y metas asignadas, así como, responder cabalmente con las
consecuencias de las diversas acciones que ejecuta en la Organización.
Asimismo, es el valor que asignamos a hacerse cargo de las personas con quienes trabajamos; es decir, de sus intereses, estados de ánimo, posibilidades de
desarrollo y crecimiento personal.
También es el valor que le asignamos al cuidado, protección y desarrollo que
las personas den a los recursos físicos, materiales y del medio ambiente que
han sido puestos a su disposición.
Lealtad: Es el valor que asignamos al hecho de hacerse cargo y cuidar al otro,
entendiendo por el otro, por una parte a nuestra empresa y por otra
parte a nuestros jefes, compañeros y subalternos.
Supone una conducta de buena fe con un sentido de compañerismo con las
personas, y al mismo tiempo, cumpliendo con los compromisos que se tienen
con la organización. Decirse la verdad, corregir, premiar y sancionar con
altura de miras, integrando y equilibrando los intereses de la organización
y de las personas son conductas propias de este valor.
Por otra parte, la incondicionalidad y la sobreprotección constituyen valores
antitéticos a lo deseado.
Profesionalismo: Ser capaces de asumir el trabajo y hacerlo bien, compartiendo la visión de
la empresa, dando lo mejor de nosotros mismos, con perseverancia,
pro actividad, iniciativa y creatividad, autonomía y control de nuestro
propio trabajo, con orientación plena a la satisfacción del cliente,
interno y externo.
Confianza: Es el valor que asignamos al reconocer y creer en el buen actuar de nuestros
compañeros de trabajo, trabajadores, clientes y proveedores, que se construye
en base a las experiencias conjuntas. Es el juicio que hacemos acerca de la
sinceridad, el compromiso y competencia de las otras personas.
Transparencia: Es el valor que signamos a la congruencia entre el pensar, decir y actuar
respecto
de nosotros mismos y el entorno; actuando coherentemente con
veracidad e información abierta y oportuna.
Respeto: Este es el valor que asignamos en el trato con los trabajadores, clientes y
proveedores, al reconocimiento de la dignidad y valor de las personas, lo
que supone un compromiso de aceptación del otro, de generar reconocimiento
y exigencias de acuerdo a su valor y potencial como persona humana.
Innovación: Es el fomento, mejoramiento y rediseño de las prácticas de trabajo,
incorporación de nuevas tecnologías y otras, potenciando la capacidad
creativa de las personas para contribuir al desarrollo de la organización.
Solidaridad: Es el reconocer las acciones de ser servicial, de colaboración, y
compañerismo como elementos clave, donde todas las personas
somos
igualmente valoradas, y desarrollamos nuestra identidad común de CRP.
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